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CAMPEÓNA MUNDIAL DE LA EMPANADA 2026 Graciela Caffa Lucero, de 32 años, oriunda de Zapala, Neuquén, se consagró “Campeona Mundial de la Empanada” Arriba del podio, entre lágrimas, dedicó el título a su papá, fallecido el año pasado, quien le había enseñado el valor de la responsabilidad, la disciplina y la dignidad del trabajo. “Si te vas a dedicar a la cocina, hacelo con toda tu fuerza”, le decía él, y esa frase la acompañó en cada paso del camino hasta el Mundial. La suya es una vocación que empezó mucho antes de cualquier competencia: desde los 5 años cocinaba junto a su madre y su abuela, pesando y mezclando ingredientes, y a los 12 se quedaba despierta hasta la madrugada viendo programas de cocina mientras toda la casa dormía, anotando cada receta en un cuaderno. Con esas primeras empanadas y pastafloras ganó su propio dinero, y los sábados viajaba hasta la ruta a vender veinte docenas de empanadas con un cartel improvisado, sin esperar demasiado ¿Quién le iba a comprar empanadas a una chica en la ruta? (pensaba). Pero los autos empezaron a parar cada sábado, y esos primeros clientes se convirtieron en fijos. Hoy, ese mismo espíritu la acompaña en un objeto tan humilde como decisivo: el palo de amasar de su abuela, que lleva a todos los festivales y que no podía faltar en este Mundial. “Tengo miedo de perder el palo de amasar”, confiesa, aunque sabe que mientras lo tenga, su abuela sigue amasando con ella. |
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Graciela Caffa Lucero consagrada “Campeona Mundial de la Empanada” en el podio emocionada |
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Técnica superior en gastronomía y con diez años de trayectoria profesional, Graciela cumple en diciembre nueve años en el Hotel Tower de Neuquén capital, donde trabaja en el restaurante AURA bajo la guía de su mentor, Sebastián Caliva, quien la impulsó a presentarse al Mundial tras haber sido nombrada embajadora de la gastronomía neuquina. Tuvo también su propio emprendimiento, MALUCA, en homenaje a las iniciales de su abuela y mayor inspiración: María Luisa Carrizo. Hoy sueña con abrir su primer local propio, Para el Mundial presentó dos recetas: una empanada regional con chivo neuquino -único alimento del país con denominación de origen-, piñones, ñaco y vino Pinot, cepa insignia de la provincia; y una versión reinventada de la clásica, con masa tradicional y relleno braseado en Malbec, con un toque ahumado, huevo y sin aceitunas. “Jamás pensé que podía ganar”, admite Graciela, quien solo buscaba representar a Zapala y a la Argentina y, sobre todo, honrar a su papá, quien le enseñó que los sueños no se esperan: se persiguen. El festejo, apenas conocido el título, ya tiene fecha y escenario: Zapala celebra el Día del Inmigrante con un acto en el que el intendente invitó a Graciela el próximo lunes a portar la bandera de la ciudad. Representar a su Zapala natal en el Mundial ya era, para ella, un sueño cumplido; llevar la bandera de su pueblo el lunes promete ser, dice, “un momento profundamente emotivo”. |
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