(11-11-2018).-Con un mega espectáculo musical, coreográfico y audiovisual finalizó el Festival “Jujuy Corazón Andino” en la Quebrada de Humahuaca.
Cerca de 8000 personas llegaron hasta Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, desde distintos puntos de la provincia, el país y el mundo para disfrutar de la posibilidad única de ver en escena reunidos artistas de la talla de Paquito D´Rivera, Gustavo Santaolalla y su banda, Elena Roger, Carlos Nuñez, Escalandrum, Tukuta Gordillo, Julie Freundt y la ex primera bailarina del Teatro Colón Karina Olmedo, junto una orquesta y coro integrados por más de 500 jóvenes músicos de la provincia de Jujuy, Chile, Venezuela, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Perú y Zimbabwe. Todos congregados bajo el lema “Por un planeta en armonía”.
Apenas el sol se escondió y dejó paso a la luna creciente, el público fue sorprendido por el mapping proyectado sobre los cerros, inspirado en parte en la obra del artista visual jujeño Ariel Cortez, que sirvió como escenografía a todo el concierto.
El clima fue de inmensa alegría, bajo el cielo estrellado de la Quebrada. Sólo unas gotas cayeron sobre el público sentado en sus propias reposeras y mantas, hasta el momento de la actuación del marimbista Blessing Chimanga, oriundo de Zimbabwe, que bailó e hizo bailar a los artistas en escena y al público hasta lograr detener la lluvia.
Otro de los momentos inolvidables de la noche fue la bajada bandas de sikuris por las laderas del cerro iluminadas por una proyección de mapping, quienes llegaron tocando sus instrumentos hasta el escenario donde tomaron la posta Tukuta Gordillo, Juan Torres y Lucas Gordillo.
Elena Roger, madrina del festival, subió a escena junto a Escalandrum, para interpretar, de Astor Piazzola, Vuelvo al sur y más tarde, retornó junto al guitarrista y arreglador Javier López del Carril, Paquito D´Rivera en clarinete y el pianista Nacho Abad con una interpretación memorable de la Zamba de Lozano que fue acompañada por la emoción y el canto del público.
A lo largo de la noche, se sucedieron diferentes directores al frente de la orquesta: Sergio Jurado, director del SOJ, Daniel Misiuk, director del GPA (Brasil), Gerardo Gardelín –ganador además del concurso internacional de composición Jujuy Corazón Andino- Lila Arroyo Torres (Perú), William Aguayo (Paraguay), Marcial Pino González (Chile), Norberto García, César Bustamante y Andrea Merenzon, también productora general y directora artística del Festival. Se interpretaron obras de Mascagni, Mussorgsky, Piazzolla, Dizzy Gillespie así como de Castilla y Leguizamón, Violeta Parra o Ricardo Vilca. También una versión especial de Guanuqueando para instrumentos reciclados, con arreglos de Gerardo Gardelín.
Participaron además como artistas invitados la cantora Carolina Peleritti, que interpretó Vámonos vida mía, recopilación de Leda Valladares, y el pianista Nacho Abad que interpretó sus obras Chaya para Matti y Gato de Gira, mientras bailaron Karina Olmedo y Nahuel Prozzi. La conducción estuvo a cargo del locutor Martin Wullich.
La directora del Teatro Colón de Buenos Aires María Victoria Alcaraz estuvo presente para acompañar las actuaciones del Coro de Niños y el Ballet del Instituto Superior de Arte que interpretó el Vals de la Bella Durmiente en uno de los momentos más coloridos de la noche.
La presencia andina se hizo notar con las actuaciones del ballet folklórico de Bolivia, y la sucesión de composiciones tradicionales de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.
El espectáculo se realizó en un escenario montado especialmente siguiendo los parámetros recomendados por un estudio de sustentabilidad e informe del Conicet. Se protegió la flora autóctona y se atendió a los cupos recomendados.
El ritmo nunca decayó y cada una de las escenas de la noche fue original y remitió a una temática o país participante. Se pudo apreciar el trabajo del equipo de Fundecua, experimentado en este tipo de megaeventos. Encabezado por Andrea Merenzon, la producción técnica estuvo a cargo de Juan Elortegui y Juan Ignacio Martinez Lamas, la producción artística fue de Jorge De la Vega, la dirección de arte de Diego Siliano, el diseño de mapping de Matías Arbizu, y el de iluminación de Julián “Alerta” Mujica.
El cierre de una noche que seguramente dejará huella imborrable en miles de jujeños y público de todo el país y del mundo que se acercó especialmente a disfrutar del evento, estuvo a cargo de Gustavo Santaolalla y su banda. Comenzó Santaolalla solo, interpretando Babel –de la película Beautiful-, y luego se sumó la banda en No sé qué tienen mis penas, De Usuahia a La Quiaca y Pa Bailar, de Bajofondo. Un final de fiesta merecido para este festival.



