(16-05-2015).-La provincia prepara la celebración más importante en el mes de Mayo, su cumpleaños fundacional recordando a don Juan Ramírez de Velasco, que a merced de la Corona Española asestara con su espada inclinada hacia la tierra dando origen a La Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, la misma que se emociona en cada Tinkunaco en ese encuentro del Dios con el Pueblo; celebra al Niño Dios Alcalde como única autoridad y, salta y brilla con la Chaya, esa fiesta ancestral que cada febrero agradece a la Pachamama tributándole homenaje por los frutos recibidos, entremezclando harina, albahaca y regado del mejor torrontés. Fiesta gaucha, comida típica, artistas nacionales en un Parque de la Ciudad que servirá de escenario natural con el Velasco de custodio, el próximo 20 de Mayo.
De buen clima durante todo el año, La Rioja es una ciudad de singular
calidez y tranquilidad, viviendo y disfrutando de la hospitalidad de
su gente, con vista de paisajística escénica que sobresale en cada
punto cardinal ante la majestuosidad de los macizos del Velasco, la
imponencia de los picos del Famatina, la gastronomía que imprime
regionalidad y al mismo tiempo excelencia gourmet, de sabores
conjugados con una gama de exquisitas cepas seleccionadas de los
mejores vinos. Historia y cultura originaria en un viaje a la tierra
misma; a la lucha de sus caudillos; creencias, mística y leyenda;
manos artesanales que exponen productos de recursos genuinos y que
esperan ser conocidos en cada lugar.
Pertenecer al cordón montañoso del Cerro del Velasco le impregna
singular atractivo por la particularidad caprichosa que naturalmente
le otorgan las figuras montañosas, conjugadas con una paleta de
colores que atrae al visitante, proporcionándole una imaginaria
distinta a cualquier otro atractivo. El Dique de Los Sauces,
formidable espejo apto para la práctica de los deportes náuticos, como
el esquí acuático, navegación a vela, windsurf y la pesca deportiva; y
el Cerro de la Cruz, punto panorámico de 1.680 ms de altura sobre el
nivel del mar, cuya pista de lanzamiento sirve a los aficionados del
parapente y aladeltismo.
Esta es una de esas ciudades que aún conserva, entre costumbres, el
descanso después del almuerzo, dejando atrás la vorágine de las
grandes ciudades aprovechando la pasividad y remanso que en cada
rincón se haya a su paso.
La Rioja se caracteriza por un paisaje urbano bien diferenciado,
donde sobresale el sistema neo-colonial y construcciones de principio
del siglo XX, manteniendo en su centro un perfil edilicio de la época.
Un viaje a la esencia de la vida
Aun de naturaleza indómita y un viaje a los orígenes con mucho más por
descubrir, esta ciudad inscribe su historia de la cultura indígena
donde las divinidades diaguitas se entremezcla con lo arraigado desde
el catolicismo. Tierra fiestera y religiosa, de tradiciones populares
que se cimenta en cultos, devociones y rezos, que se emociona ante el
Niño Alcalde en el Tinkunaco, peregrina a las Padercitas, exulta con
corazón de niño en sus Navidades, canta, vibra y ríe en la Chaya.
Belleza, colorido y honda religiosidad representa uno de los
acontecimientos más significativos que se celebra cada 31 de
diciembre, cuando al promediar el mediodía y en una sentida
manifestación de fe y compromiso cristiano, la feligresía revive el
Tinkunaco o “Encuentro de Dios con el Pueblo”, trascendiendo lo que
la historia pueda relatar. E igual magnitud adopta la Navidad que no
sólo evoca el Nacimiento del Niño Dios y adopta peculiaridades
conjugados con sentimientos ancestrales que van adyornándose a las
expresiones que aflora en los adornos del pesebre.
Fiesta ancestral, edificios históricos y un legado católico
Cada febrero, los riojanos recuerdan la Chaya y su protagonista
principal Pusllay o Pujllay que reúne a familias íntegras en torno a
esta fiesta pagana de origen quechua donde hombres “compadre” y
mujeres “cumas” en topamiento, rememoran tributo al culto agrario de
los diaguitas de enterrar a esta divinidad, que personificado en trapo
recuerda ofrecer a la naturaleza para un nuevo ciclo de vida, donde el
agua que se utiliza para rociar o mojar, tal cual la voz quechua en
chaya, es símbolo de nacimiento en montañas y valles, ya sea ríos,
lluvias o rocío.
Sitios naturales que denotan la artística no sólo de la mano creadora
sino también de algunos hombres, encuentran en Capital una
infraestructura que responde a lo neocolonial con reminiscencias
italianizantes, con un toque de modernidad que hace de la arquitectura
una sorprendente gama de buen gusto. Historia y arquitectura se
conjugan en Casa de Gobierno, Palacio Municipal “Ramírez de Velasco”,
Colegio Nacional, Escuela Normal “Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros”
transformado hoy en un Paseo Cultural que brinda un sinfín de
servicios desde la gastronomía típica hasta cinematografía en 3D; Casa
de “Dr. Joaquín Víctor González”; Club Social y Legislatura.
Huellas de Peregrinos, en un itinerario por sendas del catolicismo
riojano, te ofrece recorrer también la exquisita imaginaria artística
y religiosa en la imponente Catedral o Basílica Menor de San Nicolás
de Bari, patrono moreno que atestigua la genuflexión hacia el Niño
Alcalde, como único testigo entre Dios y su pueblo ávido de fe y
esperanza; Iglesia y Convento de Santo Domingo; Iglesia y Parroquia La
Merced; Iglesia y Convento de San Francisco y Padercitas; Plaza del
Pesebre y Cristo de la Hermandad.
EN RECUARDO ESPECIAL:
En LA RIOJA, Cuatrocientos años de historia forjan la vida del
Departamento ARAUCO, atesorada por un olivo que comenzara su vida
productiva y dejara huella en el mercado internacional, posicionando a
la provincia entre las exportadoras olivícolas de mayor prestancia en
todas sus variedades. Historia, religiosidad, cultura, tradición y
relatos ávidos de ser contados se entremezclan con lugares inmaculados
de la naturaleza digna de ser descubierta.
El OLIVO CUATRICENTENARIO, emblema indiscutible que identifica a los
arauqueños, fue reconocido como el Padre de la Olivicultura en
Argentina, declarándoselo no sólo árbol histórico sino que desde 1953
es celebrado cada 24 de Mayo como el DIA NACIONAL de esta actividad
agroproductiva. Empresarios, cosecheros y bellas candidatas a portar
honor en la fiesta conocida a nivel internacional, se reúnen en su
honor. El histórico árbol se conserva en su hábitat natural cultivado
con métodos tradicionales que incluye el riego por inundación y la
superficie cultivada dividida en melgas.
Relatos históricos aseguran que, este noble árbol fue salvado de la
tala masiva ordenada en toda América por el Rey Carlos III (de la
corona española), en el siglo XVIII, ya que celosamente se
anoticiaban de la rápida multiplicación de sus plantas y la excelencia
de sus productos del varietal arauco. El colorido de la narración
–afirman- fue que la única plantita fue tapada por una batea que doña
Expetación De Fuente De Ávila, utilizó como protección. A partir de
esa pequeña planta volvió a esparcirse la olivicultura no sólo en la
Argentina, sino que también se llevaron estacas a Chile y Perú,
justificando el atributo conferido por Decreto Nacional como “Padre de
la Olivicultura” en 1946, mientras era declarado Monumento Histórico
Nacional en 1980.
A 130 Km de la Capital riojana, este Departamento de voz indígena que
significa “Agua de la Grega” es conocido como la Capital Nacional del
Olivo, mientras escribe su historia entre la fecundidad de su tierra y
la riqueza paisajística que lo identifican en el Corredor de la Costa.

