(4-06-2021).- Este viernes 4 de junio de 2021 el cantor, compositor y autor entrerriano Vìctor Velàzquez está cumpliendo 90 años. Naciò en Abra del Chajà, Altamirano Norte, departamento de Rosario del Tala, provincia de Entre Rìos. El periodista y poeta Roberto Romani le dedicò èsta poesìa al “Cantor del Pueblo”.
EL CANTOR DEL PUEBLO
Los noventa años de Víctor Velázquez han motivado a toda la entrerrianía, viajando emocionalmente hacia el rancho luminoso del embajador del canto popular.
Nacido en Abra del Chajá, departamento Tala, el 4 de junio de 1931, el hijo de doña Damiana González guardó en su corazón las auroras montieleras y el canto de los zorzalitos despertadores.
A los siete años se trasladó con sus hermanos a la ciudad de Villaguay, recibiendo de don Elías Dujovne la guitarra primera, madera sonora que acompañaría el sueño inaugural del trovero sencillo y profundo.
Después de trabajar varios años en la República Oriental del Uruguay, en medios radiales y televisivos, grabó discos que merecieron el Premio Ariel, mientras que en Argentina sus incursiones en Radio Rivadavia, Belgrano, Splendid y Canal 7, le permitieron tomar contacto con el país, iniciando con milongas y chamarritas un largo peregrinaje por el mundo, abordando destacadas actuaciones en España, Estados Unidos, Francia, Rusia y Japón, donde inauguró el Templo Atahualpa Yupanqui.
Al bajar de su caballo en Yapeyú, el 13 de julio de 1985, cumpliendo con el homenaje al general San Martín – que la muerte le había impedido materializar a su amigo Jorge Cafrune- el autor de “La primavera” y “Gualeguay crecido” dijo: “quien quiera ser cantor de pueblo debe andar y conocer el país, su gente, sus costumbres, sus alegrías y sus tristezas; y no debe permanecer indiferente a las manifestaciones populares”.
Los amigos del Mayor Notable (Cámara de Diputados, 2008) y receptor del Diploma de Honor Sarmiento (Cámara de Senadores, 2012), sabemos que antes de apagar la última estrella “llegará Víctor, con su gota de felicidad, a perfumarnos el tiempo compartido. Entonces no quedarán dudas sobre el cielo y un pañuelo enamorado se reirá del domingo en sombras.
En cada palabra volverán a soñar los propietarios de la lluvia conocida y no habrá distancias que ahoguen nuestros ojos, después del afecto.
Ya llegará Víctor, y ninguna urgencia llamará al camino.
Nosotros sabemos que su vino nos abraza como el verde rumor de las islas, cuando la brisa es suave y el hombre otro río que vuelve.
En cada sorbo de gracia plena lo llamamos a la vida. Sobre cada cuchilla despierta gritamos su nombre y su guitarra.
No importa que el escenario de luz se aquiete de júbilo y trino.
Nosotros sentimos que en Abra del Chajá se gesta una primavera de voces, un cardenal de ternura incomparable.
Puede ser que en Villaguay o en Tala su cuerpo descanse de la fatiga y sus manos acaricien los árboles, como regresando al otoño de la espera.
Pero su alma y sus milongas se quedaron lejos, provocando al silencio y al olvido; sembrando en cada pecho criollo la copla fraterna y el sereno arroyo de las emociones.
Demoremos este vino, amigos, que Víctor llega recién encendido a templar el amor”.
ROBERTO ROMANI

