(15-04-2015 ).-Una muestra fotográfica sobre la visita del papa Francisco a Tierra Santa fue inaugurada en el Salón de los Pasos Perdidos en el Congreso de la Nación. Asistieron al acto la embajadora de Israel, Dorit Shavit, y el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig. La embajadora dijo que Francisco llevó a Medio Oriente un mensaje de confianza: “Su postura es un llamado a la moderación y al encuentro fraterno entre los pueblos”.
La muestra estará abierta hasta el 24 de abril, en Rivadavia 1841, de lunes a viernes, de 10 a 20.
Asistieron al acto la embajadora de Israel, Dorit Shavit, y el nuncio
apostólico en la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig.
Abrió el acto el diputado nacional Alfredo Dat, presidente del Grupo
Parlamentario de Amistad con el Estado de Israel. Dijo que el diálogo
interreligioso y el respeto deben ser un instrumento de paz en el
mundo. Y ser como la contracara del concepto (de Von Clausewitz) de
que la guerra sea la continuación de la política por otros medios (o
que la política sea la continuación de la guerra). Citó a G. K.
Chesterton al decir que la Iglesia nos pide que al entrar en ella nos
saquemos el sombrero, pero no la cabeza, y se refirió a la necesidad
de utilizar nuestras cabezas en una actitud racional, dialógica, a la
vez respetuosa y humilde, en el encuentro interreligioso, que estimó
paradigmático del trabajo por la paz mundial.
A su vez, la embajadora israelí destacó que tan sólo un año después de
su asunción, Francisco “tomó la decisión de realizar una peregrinación
a Tierra Santa, su primera visita oficial al Estado de Israel”.
Expresó que “es aún fuente de emoción su histórica foto en el Muro de
los Lamentos, junto a Omar Abboud y el rabino Abraham Skork, otros dos
argentinos de fe musulmana y judía, respectivamente, quienes lo
acompañaron a lo largo de todo su traslado”.
La embajadora recordó que siendo arzobispo de Buenos Aires, el
cardenal Jorge Bergoglio mantuvo relaciones cercanas con la comunidad
judía, visitó sinagogas y hasta escribió un libro junto con el rabino
Skorka. Y en Roma, agregó, continuó con esta tradición.
Destacó que colocó una flor en la tumba de Teodoro Herzl, “el
legendario visionario del Estado de Israel”, y visitó el Museo del
Holocausto, “así como los lugares sagrados de las religiones
monoteístas”. Y señaló que en enero último, “esgrimió que un cristiano
no puede ser antisemita porque las raíces mismas del cristianismo son
de fe judía”.
Dijo que el carisma del papa Francisco, que “tanta impronta argentina
contiene, ha sido un factor de optimismo. Su presencia en Israel y
Medio Oriente ha llevado un mensaje de confianza. Su postura es un
llamado a la moderación y al encuentro fraterno entre los pueblos”.
También subrayó que se mostró preocupado por el destino de los
cristianos en la región. Shavit dijo que “estos han sufrido
persecución y violencia por parte de las organizaciones extremistas
islámicas” y señaló que el Papa ha resaltado la necesidad de un freno
a las agresiones, dentro de los medios aceptados por la comunidad
internacional.
Concluyó diciendo que “el papa Francisco se ha convertido en un líder
espiritual y también político en todo el planeta. El ha sabido
entender y escuchar a todas las partes involucradas en disputas que
llevan años sin resolución. Estamos hoy aquí para evocar su mensaje.
Un mensaje de profunda fe pero, al mismo tiempo, como dice el himno
nacional de mi país, de profunda esperanza”.
Asistentes
Asistieron unas treinta personas. Entre ellas, el presidente de la
Delegación de Asociaciones Israelitas de la Argentina (DAIA), Julio
Schlosser; el ministro consejero de la embajada de la República
Dominicana, Eugenio Matos, con su esposa; la diputada nacional Laura
Alonso (Pro); el presidente de la Federación de Entidades Sefaradíes,
Osvaldo Sultani; el director ejecutivo del Congreso Judío
Latinoamericano, Claudio Epelman; Karina Krasuk, encargada de prensa
de la embajada de Israel; el presidente de la Organización Sionista
Argentina (OSA), Danny Lew, y Sergio Widder, del Centro Simon
Wiesenthal.
Estuvo también el subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo
Cultural de la Ciudad, Claudio Avruj, recién llegado de Roma donde
asistió a la misa del Papa por el centenario del genocidio armenio.
Comentó luego en privado su profunda impresión, siendo judío, por
haber estado por primera vez en una misa en ese gran recinto y señaló
que cuando el Papa dijo la palabra “genocidio”, vio lágrimas en muchos
de los miles de armenios presentes.
La muestra fue inaugurada en el salón de los Pasos Perdidos, pero
luego estará expuesta en el Anexo A, Rivadavia 1841, de lunes a
viernes, de 10 a 20.